Descobrint Ingmar Bergman des de la psicoanàlisi

Lloc: Museu del Cinema de Girona

 

Dia i hora: Divendres 19 d'octubre, a les 19h.

 

Ponents: José Miguel Pueyo (psicoanalista i president honorífic de l’Associació de Psicoanàlisi ULP-Gi) i Sergio Domínguez (psicoanalista, sociòleg i membre de l’ULP-Gi)

 

L'entrada és lliure i gratuïta. La capacitat limitada. L'assignació de places es farà per estricte ordre d'arribada.

 

Organitza: Associació de Psicoanàlisi de Girona. ULP-GI (Universitat Lliure Popular de Girona)

 

Col·labora: Museu del Cinema

 

 

Podreu descobrir Ingmar Bergman des de la psicoanàlisi a través d’aquesta interessant conferència sobre la pel·lícula Persona d’Ingmar Bergman (Suècia, 1966).


Elisabeth, una cèlebre actriu de teatre, és hospitalitzada després de perdre la veu durant una representació d’Electra. Després de ser sotmesa a una sèrie de proves, el diagnòstic és bo. No obstant això, com que continua sense parlar, ha de romandre a la clínica. Ànima, la infermera encarregada de cuidar-la, intenta trencar el seu mutisme parlant-li sense parar.


ACERCA DE LOS MITOS SOBRE INGMAR BERGMAN

 

A propósito de Persona, 1966, el viernes 19 de octubre a las 19:00h., en el Museu del Cinema de Girona, no dejaremos de lado las irreflexivas y los errores de apreciación que algunos de los críticos de cine vienen difundiendo sobre este aclamado director sueco y sus producciones.

 

Sea que no hace falta aprovechar el centenario del nacimiento de Ingmar Bergman (Upsala, 14 de julio de 1918-Fårö, 30 de julio de 2007) para recordar su exultante y prolijo trabajo como guionista y director de cine.

 

a) Mas la evidencia de que Bergman es un cineasta inconmensurable, como en ocasiones ha sido calificado, lo es, sí, pero como inconmensurables son Jean-Luc Godard (n.1930), Luis Buñuel (1900-1983), Orson Welles (1915-1985), Elia Kazan (1909-2003), Federico Fellini (1920-1993), Stanley Kubrik (1928-1999), entre otros.

 

b) Del mismo modo que la producción de Bergman no está exenta de precedentes, es obvio que su huella como director de teatro y su modo de entender la música se reflejan en ella. Pero lo destacable es que eso no significa que él conociese hasta qué punto y de qué manera. Y es así también respecto a que Bergman erraba al afirmar que la locura era un abismo insondable.

 

c) Pocas cosas pueden sorprender más que el poder sugestivo del significante y aun la identificación sintomática al discurso del otro, aspectos que se advierten en algunos críticos de cine cuando hablan del cine de este aclamado director. Es evidente, por ejemplo, en el manido y trasnochado significante de «persona», que siendo como es conocido el título de una de sus películas más agraciadas por esa musa que desde Freud (1856-1939) conocemos con el nombre de inconsciente, ha generado la enorme confusión de que Persona, 1966, era una película junguiana, mientras que del silencio de la sra. Elisabeth Vogler (encarnada por Liv Ullmann) se ha dicho que recogía fielmente la esencia de la sentencia del filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951), «De lo que no se puede hablar, mejor callarse.»

 

d) Sin duda las películas de Bergman son un espejo complejo de la experiencia (quizá sería mejor decir de la «condición») humana, películas que nos interpelan mirándonos directamente a los ojos, (y aquí más incluso que a los ojos, al oído y, claro está, en todos los casos para el que sepa verlo y escucharlo, o sea, desde una epistemología no adscrita a la ética la de los ideales). La cuestión es siempre desde dónde ver y escuchar la producción de un autor, quien, como el común de los mortales, es un sujeto de desconocimiento por estar determinado por el Otro, nombre lacaniano del inconsciente freudiano, en el que habita.

 

e) Y, en fin, no sólo respecto a Fanny y Alexandre, 1982, dijo Bergman que era la suma de su vida en el cine, ya que acerca de Persona, 1966, en Imágenes, libro en el que él hace un recorrido desinhibido y sincero de su creación artística y de su vida privada, de 1990, o sea, ocho años después de Fanny y Alexandre, afirma, «Hoy tengo la sensación de que en Persona, 1966 ̶̶̶̶ y más tarde en Gritos y susurros, 1987 ̶ he llegado al límite de mis posibilidades. Que en plena libertad, he rozado esos secretos sin palabras que sólo la cinematografía es capaz de sacar a la luz.»

 

Girona, 28 de setiembre de 2018

José Miguel Pueyo Cabo